Qué ofrezco…

michelangelo-abstract-boy-child-73805

Intervención  individual, de familia y de parejas (todas las edades) en los desórdenes derivados de las EXPERIENCIAS TRAUMÁTICAS, así como para dar solución a un amplio rango de problemas psicológicos, con la finalidad de la promoción y mejora de la salud.

  • Problemas relacionados con el TRAUMA: agresividad, malos tratos, humillaciones, burlas, violencia (de género, doméstica, intrafamiliar…) agresiones sexuales, violaciones, accidentes, enfermedades, intervenciones quirúrgicas, acoso (sexual, escolar, laboral…) torturas, terrorismo, catástrofes…
  • Problemas de la infancia y del apego: negligencia, abandono y desamparo, dificultades del desarrollo y aprendizaje, problemas de atención e hiperactividad, problemas de conducta, problemas de la eliminación de excrementos, miedos (a la oscuridad, a estar solo…), traumas infantiles…
  • Problemas emocionales: depresión, tristeza desmedida, euforia descontrolada, inapetencia y falta de motivación, falta de deseo de vivir, falta de apetito o apetito descontrolado, pensamientos negativos…
  • Problemas relacionados con el estrés: ansiedad, nerviosismo, preocupaciones, problemas de relaciones sociales, fobias y miedos (a los insectos, a las alturas, a espacios cerrados, a conducir, a subir en avión, a exposiciones en público, a salir de casa…), pánico, obsesiones, compulsiones, flashbacks
  • Problemas relacionados con el sueño: insomnio, pesadillas, terrores nocturnos…
  • Problemas somatomorfos: dolor crónico, hipocondría, somatizaciones…
  • Problemas de adicciones y del control de los impulsos: adicción a sustancias, adicción a comportamientos (a compras, a internet, a redes sociales, adicción sexual, juego patológico)…
  • Problemas sexuales: hipersexualidad, impotencia, eyaculación precoz, celos, falta de deseo sexual, aversión sexual, falta de orgasmo, dolor al realizar el acto sexual…
  • Colectivo LGTBIQ: orientación, expresión e identidad sexual y de género…
  • Problemas de autoestima y habilidades sociales
  • Problemas de personalidad
  • Problemas psicóticos
  • Problemas disociativos
  • Problemas de alimentación
  • Problemas de la vejez
  • Problemas familiares
  • Autolesiones, suicidio…
  • Duelo, rupturas de pareja, divorcio….

Trastornos Psicológicos

Éstos son algunos de los innumerables problemas que nos hacen sufrir y son señales de que algo interno no va bien.

Si usted o alguna persona de su entorno sufren excesivamente, y durante un periodo prolongado, es necesario solicitar ayuda profesional.

Los Psicólogos Sanitarios tenemos como objetivo intervenir en pro de la mejora de la salud, ofreciendo soporte a los pacientes para favorecer que las emociones que presenten se encaucen de manera adecuada y no impidan el afrontamiento de dificultades, no generen sufrimiento innecesario y, como consecuencia, disminuya la posibilidad de presentar psicopatologías en el futuro. De esta manera, corresponde al Psicólogo General Sanitario la realización de investigaciones, evaluaciones e intervenciones psicológicas sobre aquellos aspectos del comportamiento y la actividad de las personas que influyen en la promoción y mejora del estado general de salud.

El objetivo principal de los cuidados de la salud es aliviar el sufrimiento con el fin de conseguir el mayor bienestar posible para el/la paciente y su familia, especialmente en los momentos de mayor vulnerabilidad. Si usted vive un momento difícil, sus relaciones son insatisfactorias, se encuentra confundido/a, no puede controlar sus impulsos o sufre en exceso por cualquier razón, o incluso quizás, aparentemente sin ninguna razón, es un buen momento para plantearse recibir terapia psicológica. También puede recibir psicoterapia si quiere profundizar en su autoconocimiento, crecimiento personal, así como fortalecer los puntos más frágiles de su personalidad. Inclusive, también se puede acudir a terapia para aliviar la angustia y/o miedo de hablar en público, para mejorar el rendimiento en el trabajo, para fomentar las capacidades de los/las artistas, de los/las deportistas de élite, de los/las directivos/as, etc.

Si bien determinadas emociones son desagradables y generan sufrimiento, todas ellas tienen un valor adaptativo. De la misma manera que el dolor nos alerta de algún problema de salud que debemos abordar, las emociones nos sirven de aviso ante la sensación de amenaza y ayudan a la movilización de los recursos para hacer frente a las dificultades que se nos puedan presentar. Tenemos múltiples ejemplos de ello en la vida cotidiana: por ejemplo, la tristeza que surge ante algo que hemos perdido o la ansiedad ante la amenaza de una pérdida, nos hacen valorar determinados aspectos y movilizarnos hacia la conservación de los mismos. Volviendo al ejemplo anterior, el dolor como síntoma nos avisa de que algo en nuestro organismo no va bien, pongamos por caso, la existencia de una infección. Para que el dolor cumpla o desempeñe su papel de forma correcta, la persona que tiene el dolor debería acudir al médico para que detecte la fuente del problema (la infección) y proporcione el tratamiento adecuado. En el caso de las emociones sucede lo mismo, debiendo en este caso acudir al Psicólogo Sanitario, el cual se encargará de buscar el origen, de averiguar qué está pasando, qué provoca la emoción y qué aspecto concreto preocupa o genera el malestar para, a partir de ahí, poder planificar una intervención que dé solución al problema.

La experiencia de sufrimiento en forma de síntomas es motivo suficiente para beneficiarse de una psicoterapia, pero de una psicoterapia que no atienda exclusivamente a los síntomas, sino, también al origen de ese sufrimiento. Podemos eliminar los desagradables síntomas, pero si se mantienen las causas reaparecerán transformados en otros signos de malestar. Una evaluación a fondo, que nos permita desvelar el origen del problema e identificar las dificultades a tratar, con la finalidad de mejorar la calidad de vida e impedir problemas futuros mayores, son el camino para iniciar la recuperación.

El psicólogo profesional (en la relación terapéutica) aporta conocimiento esencial sobre la persona y sobre sus interacciones sociales y familiares, conocimiento relevante y útil, pero además, un profundo respeto, técnicas contrastadas científicamente por su eficacia y una atención especial y confidencial que corresponde a la profesión.